La recuperación económica toma impulso en España

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El informe país sobre España difundido por Crédito y Caución muestra un crecimiento sólido, sostenible y más intenso que otros mercados periféricos de la Eurozona.

Tras dos años de contracción, los últimos indicadores de actividad señalan que la recuperación económica de España está tomando impulso. El informe país sobre España que Crédito y Caución difunde a sus asegurados en 50 países, muestra un rendimiento económico resistente y sostenible y una recuperación más intensa que la de otros mercados periféricos de la Eurozona.
La economía española lleva ya cuatro trimestres seguidos de crecimiento y en el segundo trimestre de 2014, el PIB registró el mayor incremento trimestral desde el primer trimestre de 2007. El aumento de la demanda externa y la mayor confianza empresarial han estimulado la inversión empresarial, mientras que la recuperación del mercado laboral y la demanda contenida de bienes de consumo duraderos han incrementado el consumo privado. Los componentes privados de la demanda interna, básicamente consumo e inversiones, han sido el pilar del crecimiento del PIB en lo que va de 2014 y se espera que se mantengan su solidez en la segunda mitad del año.
El crecimiento está teniendo un impacto positivo en el mercado laboral. El desempleo ha registrado su mayor descenso desde 2006. No obstante, aún existen algunos problemas importantes en el mercado laboral español: el 15% de la población activa ha permanecido desempleada durante más de un año y el desempleo juvenil sigue siendo alto, el 55%. Se espera que el desempleo no baje del 20% durante al menos otros cuatro años.
Actualmente, toda la Eurozona se enfrenta a una reducción de la inflación, lo que inquieta a algunos de sus Estados miembros como España, donde la inflación ha caído bajo cero en 2014. Las medidas anunciadas por el Banco Central Europeo y la creciente demanda interna deberían llevar al aumento de precios de consumo hasta el 0,9% en 2015.
La competitividad internacional de España está mejorando y el sector exportador es relativamente sólido y competitivo. 2007 ha sido el único año reciente en el que la contribución de las exportaciones netas al PIB fue negativa. La comparación basada en el tipo de cambio efectivo real, que mide la competitividad internacional de un país al modificarse costes y precios, muestra que todavía hay un margen considerable de mejora. En 2013, la balanza por cuenta corriente registró su primer superávit desde 1986 y en 2014 se espera otro superávit, reflejo de las mejoras estructurales en competitividad internacional. España registró un sólido rendimiento en exportaciones en 2013, ofreciendo una favorable mezcla de productos y diversificando los mercados de exportación. Aunque Francia y Alemania siguen siendo destinos clave de exportación, España ha aumentado los envíos a mercados emergentes en África, América Latina y Oriente Medio. Asimismo, la inversión extranjera directa ha mejorado y se encuentra a buen nivel actualmente.
A pesar de las importantes mejoras en la cuenta corriente, la deuda externa neta española lo convierte en uno de los países más adeudados de la Eurozona. No obstante, se espera que este porcentaje disminuya en los próximos años.
El Programa de Asistencia al Sector Financiero apoyado por el Mecanismo Europeo de Estabilidad Europeo fue completado con éxito en enero de 2014. Como señal fundamental de la recuperación del sector, la dependencia de los bancos españoles de la financiación del BCE se ha reducido a la mitad. Por primera vez desde el inicio de la crisis económica, los bancos españoles han visto disminuir la proporción de créditos incobrables. No obstante, aún se mantienen algunas carencias. La concesión de créditos sigue reduciéndose por la todavía baja demanda de crédito, el elevado riesgo de impago y el desapalancamiento del sector privado.
Las quiebras empresariales han reflejado fielmente las condiciones económicas desde 2008, con importantes incrementos interanuales del 100% en 2008 y del 50% en 2009. Tras un descenso interanual en 2010, las quiebras volvieron a aumentar en 2011, 2012 y 2013, debido principalmente a la caída de la demanda interna y a la elevada presión general sobre la liquidez de las empresas, por sus limitadas opciones de financiación externa. Con la recuperación económica, las insolvencias están descendiendo en 2014, aunque permanecen a un nivel alto, lejos de los niveles previos a 2008.