La retroexcavadora atrapada por un argayo en las obras de la autovía en Ribadedeva fue rescatada con éxito por una Liebherr LTM 11200

Liebherr LTM 11200

La tremebunda grúa modelo Liebherr LTM 11200, del Grupo Roxu, extendió su gigantesca pluma para, con un pequeño contoneo, levantar ligeramente y arrastrar a la máquina retroexcavadora, de 38 toneladas de peso, hacía la pista sobre la que se encontraba trabajando cuando el terreno sobre el que pisaba se vino abajo, haciendo que estuviese a un tris de caer pendiente abajo sobre la N-634. La máquina trabajaba en las obras del subtramo de la autovía del Cantábrico entre Unquera y Pendueles.

La noche fue muy larga para los trabajadores, que se emplearon a fondo para llevar a cabo la tarea. La expectación era máxima. La incertidumbre chocaba con el mercurio de unos termómetros que llegaron a registrar temperaturas de dos grados centígrados. Las labores para instalar la grúa empezaron con el corte de la N-634, en el cruce de acceso a Colombres, situado en la localidad de El Peral. Tres operarios de la empresa encargada de la obra ejecutaron esta acción. Los trabajos iban a empezar casi con tres cuartos de hora de retraso respecto a la previsión inicial. En ese momento la gigantesca grúa arrancó del aparcamiento del hotel restaurante Junco a muy poca velocidad. Junto a él, tres camiones que transportaban los contrapesos, un pequeño aparato elevador utilizado para amarrar la pala y otra grúa de menores dimensiones para montar la grande.


Al filo de la una de la madrugada y tras dos horas de montaje, la Liebherr LTM 11200 ya estaba lista para comenzar la tarea. Con los accesos a la nacional 634 cerrados a cal y canto, la consigna que los encargados de la obra dieron a los trabajadores apostados en estos lugares era clara: había instrucciones claras para que ningún medio de comunicación tomase imágenes ni sacase fotografías de la «operación pala».


La grúa levantó un elevador hasta la zona del desprendimiento para colocarlo a escasos metros de la inclinada pala, que seguía sujetada con varios cables de acero a la ladera. Este aparato iba a ser clave para llevar a cabo la operación de rescate, pues fue utilizado para amarrar la retroexcavadora a la pluma, evitando con ello que ningún trabajador caminase por los alrededores del lugar argayado, ante el temor a un nuevo desprendimiento. Una vez dado este paso, la potencia de la Liebherr LTM 11200 hizo el resto. Tan solo hizo falta levantar ligeramente la pala para colocarla sobre la pista donde estaba trabajando. El rescate había terminado.


Al desmontaje de la grúa siguió la retirada de los conos y los elementos de balizamiento que impidieron el paso de los vehículos ligeros por la nacional 634 entre El Peral y Bustio. Los turismos y furgonetas cruzaron Colombres por la AS- 344 para llegar a Bustio y a Unquera. Los vehículos pesados fueron desviados durante las siete horas que duró el corte a través de la N- 625 entre Arriondas y Cangas de Onís, continuando el trayecto por AS-114 hasta Panes y llegando a Unquera a través de la N- 621, siguiendo el curso del Cares-Deva.


La «operación pala» se dio por finiquitada cuando el tráfico se restableció a través de la N-634. Eran casi las seis de la mañana.