Un estudio de Seopan muestra cómo han evolucionado las licitaciones en 2009, algo a lo que este año 2010 no se llegará dado el recorte en inversión pública.
El indicador más relevante correspondiente a la inversión en obra civil -la licitación pública- ha tenido también en 2009 una evolución netamente negativa, a pesar de que los datos del conjunto pudieran indicar lo contrario. La licitación pública es un indicador adelantado muy relevante para el sector de la construcción porque no solo muestra el nivel de iniciación de las inversiones en infraestructuras y servicios previstas para cada año por las distintas administraciones públicas, sino que también determina el volumen de actividad de obra pública para próximos ejercicios, en especial para el siguiente a aquel en que se licita.
Asimismo es muy importante para evaluar la cartera de las empresas adjudicatarias o, lo que es lo mismo, la carga de trabajo asegurada para el próximo futuro, lo que es cuestión de suma importancia en los ominosos tiempos actuales.
Aunque el conjunto de la licitación de todas las Administraciones Públicas en 2009 se ha mantenido en cotas similares a las de 2008
-apenas un 0,4% menos- se debe en su totalidad al Fondo de inversión
Local puesto en marcha y ejecutado durante el ejercicio.
Las inversiones en infraestructuras van a ser, de nuevo, las que están pagando el pato del desesperado intento del Gobierno, no ya para reducir el déficit, sino para intentar ayudar a contenerlo. Si a ello se une que la licitación de las Comunidades Autónomas tendió a decrecer en 2009, ahogadas como están estas administraciones por el vertiginoso descenso de sus ingresos tanto por el batacazo de su principal fuente en los últimos años -el urbanismo y la vivienda como por el descenso de ingresos fiscales por reducción del consumo y desaparición de muchas empresas, tenemos un previsible escenario de mínimos históricos de actividad para el 2010, como se está demostrando. |