editorial julio 2014

editorial

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Europa dice que vamos a crecer más de lo previsto, las previsiones dicen que la línea de crecimiento subirá unos grados, y yo me pregunto si no será un acuerdo orquestado para que los empresarios españoles sigamos arrimando el hombro, poniendo toda la carne en el asador y dando hasta el último aliento para seguir levantando el país.

Porque mi credibilidad en la faunia política ha llegado a su límite, no me creo absolutamente nada de lo que dicen ni unos ni otros.
Tengo la suerte de vivir en Madrid, al lado del Parque del Oeste, el único inconveniente de vivir allí es que la sede del PSOE está al lado, y cuando vas a cenar o a comer tienes la desgracia de ver a los "pobres" políticos darse ágapes a la mínima: los de la antigua escuela, los que dicen que van a renovar el PSOE y seguro que hasta las secretarías. No me malinterpretéis, si viviese al lado de Génova y me encontrase a los del PP, con la hartura que tengo de ellos, también sería una desgracia encontrarles comiendo a mi lado en cualquier restaurante.
A lo que iba, estaba cenando en una terraza y tuvimos la desgracia de soportar al lado al que fue un ex Ministro del PSOE, que con sus colegas de pana estaba diciendo que porqué el PP no dejaba la reforma fiscal para después de verano, que si no se podían estar tranquilos y dejarles pasar un verano descansado.
Dada mi afición al boxeo, y dada mi limitada paciencia con los políticos, tuve que hacer un esfuerzo sobrehumano, pensar en la película de "Karate kid" en la parte de "dar cera, pulir cera" para no levantarme y sacar un gancho tipo Foreman y callarle por lo menos para una temporada.
Esa es la clase política que tenemos, si un ex ministro piensa así, imaginaos que no pensarán los que están por debajo de él.
Y es que nos duela o no, los políticos reciben un sueldo todos los meses y les da exactamente lo mismo si la recuperación aumenta más cifras o menos porque ellos van a cobrar lo mismo a final de mes.
Es más, no van a dejar de irse de vacaciones porque el invierno ha sido duro y necesitan un descanso.....descanso les daba yo en campos de trabajo todo el verano.
Así, que los que luchamos por sacar esto adelante, aquí seguimos, hombro con hombro, creando una red más sólida cada día y levantándonos cada día para los que dicen que "la cosa parece que mejora" sea una realidad que aunque no palpamos muy claramente, parece que se divisa en el horizonte.
Las empresas que venden maquinaria parece que reciben más peticiones de información, aunque seguimos teniendo el handicap de la financiación. A ver si como el Gobierno es tan optimista obliga a los bancos a invertir en las empresas. Por otra parte las empresas de alquiler aunque va por rachas, hay temporadas en que mejora la demanda.
Estuve en una reunión en la que un alquilador (el cuál no dudó en poner los precios a la altura del zapato) invitaba al resto de alquiladores a que hubiese un alza en los precios de alquiler. Gracioso, eso de querer sentar cátedra por tamaño, nunca lo entendí. Otro alquilador, cuya sensatez e inteligencia le honran, le contestó muy claramente: "Perdone, si en nuestra empresa no le seguimos cuando Uds. bajaron los precios, obviamente no tenemos nada que seguir ahora". Brillante.
Si una plataforma de tijera se alquila a 18 y se suben los precios un 10%, se seguirá alquilando a un precio que por muchos números que hagamos, no da para pagar su cuota mensual. Hay que replantearse ser exigente con el cliente. ¿por qué? Porque si las empresas se hiciesen valer nos iría mejor a todos, pero claro, los número son los números y la gente alquila como sea, así no llegamos a ningún puerto vivos.
Sé que el mercado es una batalla y que cuando se lucha por un contrato no hay amigos, sólo enemigos, pero hay que tener en cuenta que el enemigo no está en tu campo de batalla sino enfrente.
Posiblemente es ciencia ficción lo de exigir un precio justo por el trabajo, por las máquinas, por el servicio, por el transporte, por los seguros y por la profesionalidad, pero si no lo intentamos, no lo conseguiremos.
El mes de julio me encanta porque el verano da vida hasta al más sieso, pero este julio me encanta especialmente porque se casa un amigo mío muy querido, el gran Luca Riga, italiano internacionalizado, que vive en Buenos Aires como responsable de Marketing de un fabricante del sector. Luca tiene la fuerza de un cohete y es un profesional de una categoría excepcional, suerte que Obama no le ha conocido, sino seguro le perdíamos en este sector y Barack se lo llevaba de jefe de Gabinete de Comunicación, revolucionaba EE.UU. seguro. Tiene la suerte de casarse con Valentina, la dulzura personificada. Os deseo una larga vida de respeto y amor juntos....y que me hagáis pronto tita de muchos enanos.
Os dejo, que me voy al sur de Italia a celebrarlo, ¡buen verano a todos!