EDITORIAL JUNIO 2017

editorial

Back to the Future

Estuve en Holanda en una charla muy curiosa de un "futurista".

Cuando se presentó diciendo que él era futurista pensé, "ya está, otro iluminado", pero contó cosas curiosas que demostraron que no era el típico iluminado sino el típico motivado a unos niveles preocupantes diría yo, pero juzgar vosotros mismos.
Tengo que hacer un inciso para explicar que el aeropuerto de Amsterdam comenzó a incorporar flotas de Tesla en los taxis en 2014. Si llegas al aeropuerto hoy en día, las posibilidades de coger un taxi Tesla son infinitas.
Pues bien, nuestro Marty McFly (Regreso al Futuro) particular explicó que él había llegado a la ponencia en su Tesla de última generación y que había venido trabajando, no conduciendo, que llevaba implantada en la palma de la mano un chip que le permitía acercarse a su Tesla y que la puerta se abriese automáticamente (como se nota que este pobre no ha viajado mucho a países del tercer mundo, se hubiese quedado sin mano apenas hubiesen visto el truco de la apertura automática), y que cuando ponía la mano en el volante éste se encendía. Hasta ahí bien, menos por los países donde la seguridad es un problemita, pero bueno, él es holandés y eso de los robos no cruzará su cabeza claro.

La apertura de su casa está conectada a su mano también y cuando detecta el chip de su mano la puerta se abre. Y yo ya tenía en la cabeza a los de antes que le habían cortado la mano, montán-dose el fiestón en su sofá y con el tequila reposado enfriándose como Dios manda...pero al lío, que estamos en Holanda.

Destacaba las ventajas de que el coche te lleve y no conduzcas tú porque según él a la gente no le gusta conducir. De nuevo no puedo estar más en desacuerdo, el rato que tienes en el coche para pensar o para hacer las llamadas de rigor mientras conduces o simplemente que las enanas te den por saco con el mítico "cuando llegamos" no tiene precio. No creo que ningún Tesla de última generación esté preparado para el "falta mucho" reiterativo de todos los viajes.

Así que según McFly no puedes dejar de trabajar ni cuando estás en el coche, la manía de apro-vechar el tiempo. La manía de hacernos pensar que relajarte un poco y no pensar que el trabajo es tu vida ahora estuviese mal visto.

Contó que en cuatro meses se va a implantar una cápsula que se la inyectarán en las venas. Lo que hará esta mini cápsula será controlar todo el funcionamiento de su organismo, cómo tiene el colesterol, cómo tiene el ritmo cardiaco, la tensión e incluso si aparecen células cancerígenas en su cuerpo. Esta parte me gusta mucho, prevenir eso es un avance que nos ahorraría mucho su-frimiento frente al cáncer, así que viva Marty McFly el holandés en este sentido. Lo que no me terminó de convencer es el hecho de que con el dispositivo tu posición estaba controlada en cada momento. Lo dijo con tanta euforia que hasta dudé de si eso sería bueno. Menos mal que mi lado practico salió a la palestra y seriamente me planteé si este tío era monje, salía poco o no tenía vida. Porque sinceramente, que te controlen donde estás el 100% de tu tiempo, cuanto menos me parece un traspaso de los límites, a la vez que una falta de respeto, una faena por no decir algo más fuerte y algo que no debería pasar nunca. La cantidad de garitos que tendrían que cerrar en España. ¡Deja, deja.... no quiero ni pensarlo!

Pues bien, este obseso del control, dice que le va a poner a su hijo un chip para controlarlo, por seguridad. No entiendo que vea peligro en su hijo y no en su "mano llave a toda su vida", pero en fin... Y yo me pregunto, dados los últimos hackeos informáticos igual que se meten en ordenado-res con muchas defensas, ¿se podrán meter en los chips del cerebro sin problema? Y efectiva-mente, ese dijo que era uno de los riesgos. Alucino que siga adelante con el chip cerebral al pobre hijo.

Según él, un alto porcentaje de los trabajos que tenemos ahora no existirán en el futuro y los harán las máquinas. No sé dónde piensa meter a todos los humanos que tienen la manía de cobrar a fin de mes y llegar a los 65/67 y cobrar una pensión. Porque si ahora tenemos problemas brutales para pagar las pensiones, si las personas son sustituidas por máquinas, verás las risas a la hora de pagar.

Decía que en 10 años en Holanda la mayoría de coches serán eléctricos y que tu coche cuando te deje en la oficina podrá hacer de repartidor de pedidos o de Uber, por ejemplo. Las impresoras 3D imprimirán todos los productos que conocemos, si quieres comprar una bici, la eliges a tu gusto, y ¡voila!, en 40 minutos bicicleta en 3D, al igual que los órganos para hacer trasplantes o las medi-cinas, que también se imprimirán en 3D. La gente ciega podrá ver a través de ordenadores im-plantados en su cerebro o controlar extremidades artificiales con el cerebro.

Si lo piensas, el futuro, cada vez más cercano, es algo imparable. No puedes negar lo evidente, hay que estar preparado para lo que viene, y rodearte de gente que tenga ideas frescas en cuanto a optimización de recursos y tecnología, pero en mi opinión, hay que hacerlo sin perder la pers-pectiva, ni dejar que ni Perry Mason te controle la vida en ningún sentido.

Tras la charla estuve leyendo cosas sobre los avances en robótica y hay cosas muy curiosas ya funcionando, hay incluso una APP que analiza el porcentaje de automatización de tu puesto de trabajo. Se basa en un estudio que analiza más de 700 ocupaciones y evalúa cuál es el riesgo de automatización de cada una de ellas; o sea, el riesgo para quien las desempeña de verse sustituido por una máquina, un ordenador o un robot.
Según aquel informe casi la mitad de los trabajos eran susceptibles de ser automatizados, una cuarta parte de ellos con hasta un 90 por ciento de probabilidades de que esto sucediera a medio plazo. Por ejemplo, conducir o hacer rutas de reparto es un trabajo con "alto riesgo de automati-zación", con un 98 por ciento de probabilidades pasar a ser una tarea automatizada.

Los trabajos creativos tienen menos riesgo, me quedo más tranquila. Un robot no sería capaz de decir que a ver si tenemos suerte y todos los sinvergüenzas de políticos que tienen alguna mancha en su expediente, que tengan la dignidad de cambiar de trabajo. No sé si serán puestos vulnerables a ser automatizados, pero para lo que hacen algunos, las máquinas serían seguro más productivas.

Deberíamos organizar unas oposiciones para los políticos, en las que fuese imprescindible de-mostrar una experiencia de 10 años en el campo laboral, hablar dos idiomas con fluidez mínimo, valorar factores como productividad, autodisciplina, ética, visión de futuro, optimismo y rentabili-dad.
Y nada de envejecer en el cargo. Hay mucha gente válida para ocupar ese puesto. Con límite de caducidad en función de resultados. No iban a espabilar...Robocop for President.

En fin, para los empresarios que somos los que hacemos que España sea lo que es, simplemente un consejo: Haz que sucedan las cosas, no te pares.