EDITORIAL MARZO 2014

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You may say I´m a dreamer

Se abre la veda de ferias y lo hacemos con una de caza mayor. Nada menos que Conexpo en Las Vegas, a lo grande.

Es una de las ferias más atractivas del sector, le pese a quien le pese. Una semana para el ADMV: acción, diversión, máquinas y vicio. Es momento de celebraciones, de ver como el mercado está vivo, de darse cuenta que el mundo gira a más velocidad de la que nos imaginamos y de sentirte afortunado por estar donde estás, por seis años de lecciones diarias que te han llevado a Las Vegas, el eterno verano. ¿Qué más se puede pedir?

Tengo constancia de que desde España irán algunos atrevidos, aquellos a los que las 18 horas de viaje les resulta un simple trámite y a los que saben que si quieres ser alguien en el sector a nivel internacional, tienes que estar allí.
Aparte de riadas ingentes de americanos, me alegra sobremanera saber que veré a grandes amigos de América Latina. Y es que Conexpo es una feria de latinos. ¿Por qué? Porque es donde hay alegría, donde se mueve la pasta en este momento.
Tengo la suerte de haber hecho grandes amigos entre las empresas de alquiler en Latinoamérica y veo con orgullo como están llevando a cabo unas estrategias comerciales que nada tienen que envidiar a las españolas en sus mejores momentos. El mito ese de que vamos a ir nosotros allí a enseñarles quedó obsoleto hace tiempo. Es más, muchas empresas han tomado ejemplo y tienen muy presente los fracasos de empresas de prestigio de alquiler en Europa para no cometer los mismos errores. Claro, que esa es la teoría, porque en la práctica es una pena ver como en países como Brasil por ejemplo, los precios de alquiler son bajos, cuando es un mercado en alza. O cómo empresas que vienen de fuera intentan hacerse un hueco en el mercado a base de bajar los precios, allá ellos... Latinoamérica ha sido desde hace muchos años, objetivo de inversión de grandes empresas como Telefónica, Mapfre, Santander, Iberdrola, Endesa, pero ahora el salto a América Latina lo están dando las Pymes, esas empresas familiares que hace años nunca se hubiesen planteado ni trabajar en Portugal.
Según los últimos datos disponibles, el stock de inversión en la región latinoamericana supera los 115.000 millones de euros, una cantidad similar al PIB de Perú, que supone un tercio de la inversión española en el mundo y que coloca a España en el segundo puesto en la zona, tras Estados Unidos.
Un 74% de las empresas familiares españolas ha aumentado su presencia exterior en el último medio año, y un 53% se plantea oportunidades de inversión más allá de nuestras fronteras, con un destino favorito: Latinoamérica, que alcanza el 22%.
Con el mercado español flojeando, a las empresas españolas se le hace la boca agua y les salen los colmillos viendo las importantes tasas de crecimiento y necesidades de inversión. Lo curioso es que esta tendencia no viene precedida por una estrategia empresarial bien estudiada sino como una necesidad, lo que lleva a algunas empresas a acometer procesos a la desesperada, sin planificación ninguna en muchos casos.
Allá donde vayas de Latinoamérica vas a encontrar crecimiento, es un hecho, pero también lo es que allá donde vayas, vas a encontrar empresas profesionales que saben lo que hacen. Hay ya una competencia brutal. Tienes que tener muy claro, que allí nadie te está esperando como agua de mayo y que ya no se creen que en tu maleta lleves la fórmula universal de la Coca Cola. El Dorado no lo vas a encontrar por más que lo busques. Las oportunidades existen, pero nunca dejes de tener un plan estratégico para el desembarco.
Otra premisa a tener en cuenta es que una aventura en Latam en solitario tiene fecha de caducidad. Un español sólo ante el peligro no dura ni dos meses allí, o buscas gente local en la que apoyarte, o my friend, me temo que tienes los días contados. No es ninguna tontería la asociación con empresas locales, siempre teniendo muy clarito y dejando las cosas bien atadas, para que lo que te puedan aportar sea más de lo que te puedan birlar. Para aquellos cuya red se quede en aguas españolas, sabed que cada día cuenta, que ya hemos pasado lo peor y que el túnel se ha quedado atrás. Aunque mejor no apaguéis las luces, por si encontramos algún que otro túnel en el camino.
Veo con cierta envidia (por qué no reconocerlo), como los americanos están orgullosos de su país. Como portan la palabra USA con veneración absoluta, y como el ser una unidad y sentirse una nación les ha ayudado a superar obstáculos. Ni cortos ni perezosos, los americanos han diseñado una campaña denominada "We make America". Porque todos construyen cada día su país, ¿pero sabéis que? Nosotros aquí en España también lo hacemos, pero la diferencia es que en un alto porcentaje a la gente le da vergüenza reconocerlo, pues a mí no, "I make Spain", y me siento orgullosa de decirlo cada vez que salgo fuera. Es más, con la sonrisa que exporto al extranjero nadie diría que en España estamos todavía renqueantes. Valoremos nuestro trabajo y sintámonos orgullosos de construir este país cada día, porque os aseguro que sin nuestro trabajo, España contaría menos que Sudán. No puedo terminar un editorial sin hacer referencia a la falta de resolución de Rajoy, me sigue sorprendiendo este apego al gasto de la Administración sin que lo corte a la mitad. Se creen los políticos que la llegada de elecciones y los movimientos estudiados que tienen cual partida de ajedrez servirán de cortina de humo a la grave situación que no son capaces de solventar. Lo siento pero no, el día que el Sr. Rajoy corte el gasto de la Administración Pública a la mitad, entonces merecerá algo de mi respeto, mientras, ninguno.
¡¡Me voy a Las Vegas!! Y si voy a apostar por algo, tened la seguridad que será por vosotros.