EDITORIAL ABRIL 2016

E. ABRIL 2016

Once you go black you'll never go back

Esta frase define perfectamente lo que ha sido España en los últimos años.

La tentación del dinerito fácil ha sido tan grande para un gran número de políticos, empresarios, patrones, jefecillos, currantes y demás trabajadores españoles, que sinceramente me llego a plantear si alguna persona alguna vez dijo que no a un sobrecito con dinero. Habrá quien se eche las manos a la cabeza, eso es bueno, todavía quedan idealistas.
Te ponen en un puesto, te ofrecen el primer día una cantidad de dinero por seguir haciendo tu trabajo con la balanza ladeada un poco hacia uno de los lados. El primer día lo rechazas y te indignas, el segundo día te doblan esa cantidad y te dicen que esa cantidad es para antes del contrato, que el doble viene después, la indignación se va convirtiendo en ambición. En el Mágico Mundo de Oz, esa persona abre mucho los ojos, pone cara de compungido y rechaza el dinero todo indignado. En el maravilloso mundo de los negocios, el dinero es una droga que es adictiva como el primer amor. Sólo ves lo bueno, hasta que te das cuenta de que a la parienta no hay quien la aguante.
Así nos ha ido, con más imputados en este país que habitaciones tienen las cárceles. Sinceramente creo que no tendríamos sitio para tanto chorizo si la justicia fuese más ligerita. Pero en este país del todo vale, donde muchos de ellos son políticos, no pasa nada, ahí siguen los muy sinvergüenzas, sin inmutarse. Y no hablo ni de partidos ni de colores, los chorizos no tienen ideología, visto lo visto.
Hemos pasado Semana Santa. Para aquellos que me leéis desde Latinoamérica, no sé cómo será por allá, aquí en España la Semana Santa es una mezcla de incongruencias y folclore cuanto menos curioso. Hay muchos católicos que viven esta semana como un auténtico regalo, y eso es admirable. Luego están los denominados comunistascapillitas, esos seres que el resto del año proclaman su comunismo a los 7 vientos, aquellos que el colega de Corea del Norte a su lado parece la Virgen María, pero que cuando llega el momento de hacer el paripé con las cofradías y con las procesiones, son los primeros en bajar la cabeza, calzarse su trajecito de los domingos y salir a fustigarse al lado de los pasos con cara compungida, como si de verdad les fuese la vida en ello, con lagrimones de cocodrilo mirando al cielo.
Echando un vistazo a las cifras de la cantidad de gente que en Madrid votó a la impresentable de Carmena, comunista de pro, la mitad de los nazarenos y acompañantes de Madrid siguiendo al Cristo de Medinaceli tenían que ser votantes de Podemos, porque si no, las cifras no me salen. De verdad que algo falla. ¿Alguien le puede explicar a esta gente que es incompatible en todo punto ser comunista o podemista con siquiera pisar una Iglesia?, pero es que no deberían permitirles ni acercarse a un paso de Semana Santa. Al final pasa lo de siempre, nos puede el complejo y el qué dirán, somos más papistas que el Papa y le damos a un Alcalde de Podemos, como es el de Cádiz, más comunista que Fidel Castro, la medalla de hermano del Nazareno. ¿Cómo que Hermano del Nazareno? ¿Nos hemos vuelto idiotas? Qué manía hay en este país de premiar al tonto y al desgraciado, de verdad.
Seguimos con el Vía Crucis de la incertidumbre política en España. No se ponen de acuerdo ni se pondrán. Como español tienes el deber de ir a votar, pero ellos como políticos no son capaces de ponerse de acuerdo, lamentable. ¿Y si dejan de una vez a verdaderos empresarios que dirijan el país en vez de políticos mediocres con ínfulas de endiosamiento? Seguro que nos iría mejor.
Termina la Semana Santa y empieza la peregrinación a Munich. Muchos acudiréis a la mayor feria que yo he visto en la vida, su majestad, la Señora Bauma. Miles y miles de metros para ver lo último en maquinaria.
No sé si os habrá pasado a vosotros al ir a este tipo de ferias, desde que te montas en el avión te empiezan a sonar todas las caras y crees que todo trajeado que va en el avión pertenece a este sector, cuando en realidad el susodicho no sabe distinguir entre una grúa y una excavadora.
Y ya cuando vas en metro, eso de que te suene absolutamente todo el mundo empeora por momentos según te vas acercando a la feria. Menos mal que gracias a la moda de vestir a todos con los colores de la empresa, puedes adivinar más o menos quien es quien, eso o las corbatas horteras que Dios sabe en qué diseñador las encontraron.
La primera Bauma se celebró en 1954 y ocupó 20.000 metros cuadrados. Igualito que la última Bauma en 2013, con nada menos que 575.000 metros cuadrados. Y ésta promete ser todavía más grande.
En la década de 1950, bauma era un espectáculo anual. Hoy en día se lleva a cabo cada tres años, y el espectáculo está siempre asegurado.
En 2013, 535,065 visitantes llegaron de más de 200 países para asistir a la feria. Hace tres años hubo 3.421 expositores de 57 países y este año esas cifras se superan con creces.
Como ejemplo curioso, el camión de minería de Liebherr que tiene una altura igual a 13 Mercedes Clase A puestos uno encima del otro. Creo que tiene más fotos ese camión que la estrella de Tom Hanks en el paseo de la fama de Hollywood.
Mi primera Bauma fue en 1995. Es un hecho, parezco mi abuela recordando batallitas. Hace nada más y nada menos que 21 años. ¿La vuestra? De cada Bauma recuerdo algo, pero sin duda, las caminatas interminables se llevan la palma, el dolor de pies te acompaña cual compañero inseparable. Bauma te absorbe, entras en un bucle de feria, visitas a stands, cervezas, salchichas, cafés, cenas, codillo, más cerveza, algún pretzel que no hay Dios que se lo coma de lo seco que está, más stands, alguna fiesta, más cerveza, el pesado de los pretzelque te da otro, cerveza para pasarlo....Y cuando te quieres dar cuenta estas en un avión de vuelta sabiendo que lo que pasa en Bauma lo tienen grabado en su Smart Phone 1,200 personas y eres trending topic en Twitter...Sinceramente, estábamos mejor en 1995.
Y que vivan siempre las Navas de Tolosa.