EDITORIAL OCTUBRE 2015

EDITORIAL OC.2015

Excelencia desde el liderazgo

En uno de mis últimos viajes he estado en Copenhague y hay que ver lo que hace la publicidad.

Según te bajas del avión un cartel enorme imposible de pasar desapercibido te recibe proclamando a los cuatro vientos que Dinamarca es el país de la gente más feliz del mundo
Vamos a ver. Sales del aeropuerto y el viento de 80 km/h te da la bienvenida sin piedad. Miras alrededor y ves a unos individuos, todos clones vestidos de gris y negro haciendo constantemente el gesto de abrocharse más botones de los que tiene el abrigo del frío que hace y con una cara de tristes que te dan ganas de pagarles unas vacaciones de seis días en Mallorca.
La ciudad preciosa, lo cual digo yo influirá para subir su nivel de felicidad porque sino no me entra en la cabeza de donde irradian tanta felicidad como dicen.

¿Pero qué tipo de medición se ha realizado aquí?

Si estos paisanos son los más felices de la tierra teniendo un cuarto de luz menos que los latinos es que algo falla. Debe ser que saben que el secreto está en disfrutar de lo que tienes en vez de pertenecer al club de la queja permanente, como parece que hacemos nosotros, porque aquí el que no se queja del mercado se queja de los precios, el que no tiene queja del mercado está a disgusto con los cobros, el que no se queja de su jefe se queja de su empleado....Y todos tienen razón, pero el patalear y no reaccionar de poco sirve.

Así que lo que tenemos que cambiar es el chip. Empezar a disfrutar más de lo que tene-mos y darnos cuenta de que en estas aguas vamos a navegar durante un tiempo.

Así que yo tomo nota y no voy a dejar que la situación política en España me crispe los nervios. Porque viendo como se desarrollan los días, ves que es un porcentaje pequeño el que está con el corazón en vilo pensando qué pasará en las próximas elecciones. Por-que el resto de la gente se mueven por la vida como ovejitas de Heidi. Pero claro, normal, ahí tienes a los políticos de turno con su sonrisa permanente, de evento en evento sa-biendo que les da exactamente igual lo que pase. Ellos seguirán teniendo un puesto de trabajo asegurado al menos 4 años más. Sino es en la presidencia, será en la oposición, sólo poniendo la mano para cobrar a fin de mes.

No "matter what" como dicen los ingleses. No importa lo que pase. Ellos siguen aferrados a ese poder que debe enganchar como el crack.

Tenemos a la Carmena en Madrid que entre brillantes ideas se le ha ocurrido está la de que los universitarios barran las aulas de la universidad. Nada de prepararles para la vida laboral con contratos de prácticas en empresas y empezar a forjar su vida laboral, no, mejor te pones a limpiar, le quitas el trabajo a los pobres que se están dedicando a ello y de paso sigues proponiendo chorradas y que nadie haga nada para impedirlo, claro, como es de izquierdas, puede decir todas las barbaridades y faltas de respeto que quiera, pero eso sí, si eres conservador, no digas nada, que poco menos que tuviste la culpa de que la Pasionaria la palmara. Ya está bien de tanta verborrea de la izquierda y de tanta falta de respeto que nos tenemos que tragar porque hay que ser transigentes.

Y mientras los pajaritos de PP agachados con la cabeza entre las plumas viendo como todos les comen terreno, pero sin decir nada, queriendo dar pena y pensando que así van a conseguir algo. Me supera la pasividad con que están afrontando la meta final de su legislatura.

¿No hay ninguno de los cientos de consejeros que tiene el endiosado de Rajoy que le ponga un documental sobre la batalla de Gaugamela de Alejandro Magno? Se llama es-trategia militar, se trata de estar al frente de cada una de las batallas a la que te enfrentas, siendo un líder en primera línea, no escudarte en segundones. Y sino eres lo suficiente-mente inteligente como para desarrollar un esquema militar de éxito, deja tu cetro a otro líder que se deje la vida por la causa por la que lucha.

En la batalla de Gaugamela se enfrentaron el ejército persa a las órdenes de su rey Darío III y el ejército macedonio bajo el mando de Alejandro Magno. El rey persa eligió esa loca-lidad porque era una amplia llanura que favorecía a sus numerosas fuerzas montadas, que superaban con creces al ejército de Alejandro Magno. Esta batalla marcó el fin del Imperio Persa.
Considerada como una obra maestra en táctica militar, demostró que la astucia y la va-lentía triunfan sobre la soberbia y la prepotencia. Alejandro fingió querer rodear al enemi-go para poder dividirlo mejor y así abrió una brecha en sus líneas defensivas, ¿Nadie ve la brecha que abren los titiriteros, perroflautas o socialistas sometidos a Podemos?
Pero claro, Alejandro Magno era la excelencia desde el liderazgo, lo que tenemos noso-tros hoy en día es ansia de poder y ceguera política. Nadar con ese peso sólo puede con-ducirte al fondo del mar si nadie te libera de ese yugo.