EDITORIAL ABRIL 2015

EDITORIAL ABRIL 2015

Fallece Alberto Gutknecht, grande entre los grandes

No temáis a la grandeza; algunos nacen grandes, algunos logran grandeza, a algunos la grandeza les es impuesta y a otros la grandeza les queda grande.
Willian Shakespeare

 

Alberto Gutknecht era unos de los grandes, el más grande de hecho. Era el mejor de este sector. Y nunca me cansaré de repetirlo.

Si os paráis a pensar en cuanta gente conocéis a la que todo el mundo admire y que nadie haya criticado nunca. ¿cuántos os vienen a la cabeza? ¿Difícil verdad? Pues yo sólo conozco a uno, Alberto Gutknecht, fundador de Afron y padre de las plataformas en España.

Todo el mundo lo califica de caballero, gentleman, la definición de un señor. Esa certeza es la que hace que su familia se sienta orgullosa y hayan recibido infinitas muestras de cariño durante estos días. Tuvo una vida plena y se fue con la certeza de que el barco está en las mejores manos, en manos de su hijo Alberto. Nadie le ha regalado nada, Afron se ha convertido en una de las empresas más respetadas, más saneadas y con una proyección más importante a nivel internacional. No es por casualidad.

No se alcanzan los sueños sin una gran pasión, y él tenía pasión, pasión por la vida, una vida que disfrutó hasta el final. Como dice Petra, su mujer, su cuerpo no acompañaba a su cerebro privilegiado, y es verdad.
Yo conocía a Alberto desde que tengo uso de razón, desde pequeña con mi padre, para mí ha sido un referente, un ejemplo, un modelo a seguir, la persona que más admiro de este sector y al que quiero y querré siempre. Por eso este homenaje, porque una persona de su calibre se merece esto y mucho más. Gracias a los que habéis escrito unas palabras sobre él, es el mayor regalo que les podemos hacer a Petra y Alberto. Hemos incluido en este número las palabras de sus amigos y el homenaje que le hicimos en el que relata cómo empezó en el sector, y cómo ha sido su trayectoria a lo largo de los años.

Los grandes hombres tienen voluntades; los pequeños tan solo deseos. Fue lo bastante listo y lo bastante constante como para saber que la palabra imposible es sólo una opinión y su convicción trajo las plataformas aéreas a España. Fue un visionario. Un oráculo del S.XX.

Las grandes ideas nacen del corazón, y con su gran corazón supo conquistar un sector que no existía, donde nadie se planteaba que una máquina le puede subir a trabajar a ningún sitio. Pero él lo hizo, creó este sector con perseverancia, con trabajo, con tesón y en ocasiones, armado con martillos para derribar muros. Ahora vemos todo muy fácil, ahora vemos un sector donde las plataformas aéreas forman parte del skyline de la ciudad y a nadie le extraña trabajar en una cesta. Pero cuando Alberto empezó hubo más de uno que le tildó de alarmista, de exagerado con la seguridad por querer meter esas máquinas en el mercado cuando no era necesario. ¿Se rindió? al contrario, cada "no" era un motivo más para seguir adelante, cada "no" era su dosis diaria de "puede que sí", y lo consiguió. Así que cualquier homenaje se le quedaría pequeño por la hazaña que logró.

Él buscaba grandes cosas y las encontró. Encontró a Petra, juntos han formado uno de los matrimonios que he conocido que más se han querido, pese a las adversidades, y pese a quien le pese, eran un equipo perfecto. Petra en el tanatorio me dijo algo que me conmovió hasta la médula: "Se ha ido mi vida", y es cierto, eran oxígeno el uno para el otro, un equipo con una fuerza que muchos matrimonios querrían conocer al menos un día en su vida. Por ello, Petra tiene un ángel de la guarda que la acompañará siempre. Uno muy grande.

Como dice George Sand, "el tiempo no duerme los grandes dolores sino que los adormece". Al menos eso servirá de consuelo a los que le querían.

Cuando oigo frases como "descanse en paz", en el caso de Alberto no me sirve. Para Alberto yo diría, "disfruta en paz", disfruta de la otra vida como lo hiciste de ésta, inventa aparatos allá arriba que les dejen con la boca abierta, tómate un vino a nuestra salud y enséñales allí arriba lo que es de verdad disfrutar de la vida eterna. Y cuida desde allí a Petra, y a tus hijos Alberto, Paula, Johanna, Rino y Maya.
Siempre estarás con nosotros. Te queremos.