EDITORIAL DICIEMBRE 2014

PORTADA NOVIEMBRE

A tomar vientos el 2014

Ya está, otro año que se ha pasado.

Otro año que superamos con nota y un año más que nos hemos ganado el derecho a estar en el libro récord de los Guinness como supervivientes a la crisis, a un Gobierno tibio, a unos iluminados políticos con aires venezolanos y a tanto y tanto chorizo con el que nos despertamos cada día.

Empezó el año que parecía que mejoraba el mercado del empujón de fin de año del año anterior y luego se fue desinflando. Optimistas hasta la médula, hemos pasado la primera mitad del año con la esperanza de que la segunda mitad iba a mejorar, como el burro al que le ponen la zanahoria y va tan contento. Por una vez, teníamos razón y la segunda mitad del año ha experimentando una mejora palpable.

A ver si no perdemos el ritmo y la escalera en vez de ser una cuesta de pedruscos y baches, se convierte en una escalera mecánica bien engrasada.

Con toda la gente que hablo se siente orgullosa de haber superado este infierno y de seguir al pie del cañón todavía con ilusión. Muchas empresas han aprovechado para hacer los deberes y mejorar la empresa a nivel operativo.

La reducción de personal en muchos casos ha sido dramática, por lo que muchas empresas se mantienen en mínimos, incluso con la bombona de oxígeno a cuestas, pero con la certeza de que de aquí en adelante el trabajo mejorará y habrá una recuperación palpable.

Otras empresas han aprovechado para lo que han ido sacando, invertirlo en mejorar su servicio y ser más cercano al cliente.

No ha habido fórmulas mágicas, pero lo que está claro es que las horas muertas en los despachos han servido para que la gente discurra nuevas mejoras o incluso nuevos chanchullos en muchos casos.

Ha habido empresas que han dejado deudas y lo han hecho sin despeinarse. La vergüenza no la han conocido ni de lejos. Esas mismas empresas vuelven con nombre nuevo a pedir crédito a los mismos proveedores como si hace seis o nueve meses no hubiesen dejado un reguero de números rojos. Cuanto menos sorprendente. Pero oye, “hay que ser genio y figura hasta la sepultura”.

Las previsiones económicas son positivas, se acabó ya eso de ir para atrás como los cangrejos, que lo nuestro es ir en quinta y con descapotable, el resto no va con nuestra idiosincrasia.

Los proveedores de maquinaria por fin hacen previsiones algo optimistas y la sede central de las empresas no se echa las manos a la cabeza ni se le cae la mandíbula ya cuando se presentan las cifras para el año que viene para España.

Entretanto, el cliente final es el que se ha visto más beneficiado este año, como todos los años que ha durado la crisis. ¿Cuánto me vas a bajar? Esa es la frasecita más oída estos años de recesión, o la de ¿qué me vas a dar a cambio? o ¿qué me vas a regalar? Hasta que no nos pongamos serios y no seamos contundentes diciendo que no, el suministro de vaselina y la bajada de pantalones va a seguir siendo colosal.

Hay que acostumbrar a los clientes que esto es como las tarifas aéreas. Ni Perry Mason es capaz de explicar el por qué de la fluctuación de los precios. Lo que es una realidad es que un día encuentras un billete por 150€ y al día siguiente de los 400€ no baja. Y esto son lentejas señores, “si quieres las tomas y si no las dejas”. Luego tenemos a las “low cost”. Muy bien, que quieres una grúa, una plataforma o un telescópico, se empieza en este precio. El seguro es obligatorio, así que marca la casilla chaval. Si quieres que el equipo tenga unas ventajas, vete sumando euritos, como si quieres asiento en Ryan Air, sino, tarifa base y no pidas ni agua que no te la dan.

Pero claro, lo que no puede seguir ocurriendo es que regalemos maquinaria, que confiemos una maquinaria que vale una millonada a interfectos que no tienen conciencia del valor de las cosas, no tienen el mínimo respeto por los bienes ajenos y machacan la maquinaria como si estuviesen enfadados con el mundo y lo pagasen con las máquinas. Pues bien, esto tenía que ser como en seguridad social, que te dan una carta muy bien redactada en la que te informan cuanto le has costado a la seguridad social. Los empresarios deberíais hacer lo mismo: “Mire señor cliente, el equipo que está alquilando tiene un valor de tantos millones o de tantos cientos de miles de euros. Es su responsabilidad devolverlo como lo alquila. Lo sé, cincha ficción. No se cumplirá, es como pedirle a alguien que lleve un cartel que ponga: “Sgoooooooozio”.

En fin, por soñar que no quede.

En este final de año cumplo 40 así que la fiesta de cumpleaños os la dedico a vosotros que me leéis todos los meses. Doy las gracias a mis clientes por apoyarme siempre, a mis amigos por serlo y a los clones. 

Os deseo lo mejor para el 2015, un año lleno de éxitos, pero sobre todo salud, que sigamos los que estamos. No pido más.